¿Te preguntas qué estás haciendo mal y por qué no puedes bajar esa grasa abdominal tan molesta?


Lee esta historia que estoy segura se te hará bastante familiar.

Abres el ojo, te asustas, ¡se te hizo tarde! Brincas de tu cama y te bañas a mil por hora. Te vistes, tomas un café (que afortunadamente programaste). Te subes al coche, hay más tráfico de lo normal y realmente te molesta, vas a llegar tarde y tienes una presentación súper importante. No dormiste nada pensando en cómo te va a ir. Llegas al trabajo, en el estacionamiento no hay lugar, tienes que salir y dejar tu coche en la banqueta. Tu piso es el de la planta alta, y no sirve el elevador. Llegando al piso te encuentras a tu jefe, que te dice que la junta se adelantó y que te apures, además de ponerte una cara de “te voy a matar”. No pudiste repasar la presentación una vez más y estás sudando más que un taco de canasta. Te adelantas a la sala de juntas, no hay cañón y lo tienes que resolver. Llegan los demás participantes a la junta, respiras profundamente y todo sale aparentemente bien. Al salir de la sala tu jefe te llama a su oficina y te dice que no te fue muy bien y mil y una cosas que bloqueaste en tu cabeza por el estrés.

Te vas a tu lugar, mandas y recibes, mails y llamadas. ¡Pasó la mañana de volada! Es hora de comer. Pides una ensalada “healthy” que incluye: lechuga, queso, tres jitomates, arándanos deshidratados, crotones y un aderezo delicioso de mango-habanero, con ella te tomas tu refresco de cola “light”. Continúa tu día de trabajo, te vuelves a llenar de pendientes. Llega la hora de salida, te quedas 40 minutos más para que tu jefe no te vea feo. Sales corriendo para poder llegar al gym, te comes una barrita de granola que de casualidad se quedó en tu coche un día antes. ¡Hay tráfico otra vez! Haces como una hora a tu casa, ves el reloj y faltan 5 minutos para tu clase de spinning, estás súper cansado, además has estado tan ocupado que te has perdido la clase durante toda la semana, ¿qué más da si pierdes un día más? El lunes vuelves a empezar.

Prefieres quedarte en casa, tomarte una copa de vino y comer palomitas viendo Netflix. Te quedas dormido en la sala, te despiertas por ahí de las 12:30am, te pones la pijama en automático, te metes a la cama y te quedas viendo Instagram como 30 minutos más. Finalmente, se te resbala el celular de las manos y empiezas a soñar.

¿Te suena? ¿Puedes identificar algunas cosas que este personaje no está haciendo bien? Seguramente sí, te estresas, consumes cafeína en varias presentaciones (como el café y tu refresco de cola), no desayunas, no descansas, comes "light" y no haces ejercicio.

Te voy a explicar cada uno de los factores que aparecen en el mapa y qué pasa con ellos de forma sencilla viajando algunos de miles de años atrás:

  • El estrés – señal del cuerpo que estás en peligro, puede ser que un león se acerque a comerte, suben los niveles de adrenalina y cortisol.

  • La cafeína – señal al cuerpo “fantasma” de que estás en peligro porque eleva los niveles de adrenalina.

  • No desayunar – no hay comida disponible para ti, estás en peligro. Sube niveles de cortisol.

  • Comer “light”- Desbalancea procesos metabólicos, el cuerpo no recibe adecuadamente macro ni micronutrientes básicos.

  • No descansar – tu cuerpo piensa que estás en modo alerta, un león puede venir en la noche a comerte.

  • No hacer ejercicio – cuando no hay animales que cazar tu cuerpo no se mueve tanto y genera reservas de energía (grasa) para poder sobrevivir tiempos de falta de comida.

Como te puedes dar cuenta. En esta historia estamos dándole puras señales al cuerpo de qué estamos en peligro y en temporada de hambruna.

El cuerpo es súper poderoso y sus mecanismos para la supervivencia son increíbles. La producción de hormonas como la adrenalina y el cortisol son las principales para ayudarte a poder pasar épocas de hambre y para salvarte de otros animales que puedan llegar a atacarte (como tu jefe, jaja). El cortisol fomenta el almacenamiento de grasa abdominal para no quedars esin energía y la adrenalina manda energía a otros lados del cuerpo, como las piernas para ayudarte a huir del enemigo, así el sistema digestivo se entorpece.

Sé consciente de estos proceso