¿Te preguntas qué estás haciendo mal y por qué no puedes bajar esa grasa abdominal tan molesta?


Lee esta historia que estoy segura se te hará bastante familiar.

Abres el ojo, te asustas, ¡se te hizo tarde! Brincas de tu cama y te bañas a mil por hora. Te vistes, tomas un café (que afortunadamente programaste). Te subes al coche, hay más tráfico de lo normal y realmente te molesta, vas a llegar tarde y tienes una presentación súper importante. No dormiste nada pensando en cómo te va a ir. Llegas al trabajo, en el estacionamiento no hay lugar, tienes que salir y dejar tu coche en la banqueta. Tu piso es el de