¿No tienes tiempo?


¿No tienes tiempo de hacer ejercicio?, ¿no tienes tiempo de cocinar?, ¿no tienes tiempo para nada de esas cosas que tienes que hacer para lograr cambios en tu vida?


Este tema me gusta, el tiempo que tenemos un día lo gastamos en nuestras prioridades, ¿cierto? o ¿sientes que me equivoco?


Vamos a crear una imagen mental. Te levantas, (tarde por tanto picar el botón de snooze a la alarma), te sirves una taza de café, te subes al coche, llegas al trabajo, con un jefe exigente, haces tu chamba, sales a comer rápido (o lo haces en tu lugar), sales tarde, como de costumbre, agotado, no tienes ganas de nada más. Llegas a tu casa, no hay nada en el refri y acabas cenando un cereal con leche, te pones la pijama, pones Netflix y te quedas dormido. Al día siguiente lo mismo.


Lo que pasa en este panorama es que tu prioridad es tu trabajo, y es completamente correcto. Aquí no hay ni bueno ni malo.


El problema está cuando queremos hacer cosas sin ponerlos en su debido lugar de prioridad y eso crea frustración, como tu salud, incluido el tema de querer de bajar de peso. Vas a decir: “claro que la salud es mi prioridad, si tuviera más tiempo lo haría”. Quiero decirte que no es tu prioridad, sólo es tu interés.